viernes, 20 de mayo de 2016

¿Adónde vamos con el transporte en Lima?

¿Quién no ha sido alguna vez siquiera insultado por un chofer o cobrador de micro o combi? ¿A quién no le han tocado desesperadamente el claxon para que no cruce la calle (teniendo el cruce peatonal), o cruce más rápido para dejar pasar algún vehículo que no tiene la preferencia del peatón?

Los casos de agresión y falta de respeto en el transporte público son cada vez mayores. Desde el simple hecho que cobran lo que les da la gana y no respetan los tarifarios, el medio pasaje no es la mitad, sino 20 céntimos menos, etc. A eso se le suma que las unidades y conductores que circulan la capital diariamente están colmados de multas, de infracciones y de órdenes de captura; sin contar la contaminación que producen con todo ese humo negro que emana de sus tubos de escape, pero eso último es moivo de otro post.

¿Qué se hace al respecto? Bueno, aunque muchos creamos que no mucho, los inspectores municipales, esos hombres y mujeres vestidos de amarillo en los cruces de las avenidas más transitadas, hacen, en la medida de lo posible, el mejor trabajo de fiscalización. Carecen de apoyo policial en muchos de sus operativos y son constantemente vícitimas de violencia físicay verbal por parte de los conductores que son sancionados, ya van más de 110 en lo que va del año. Hace poco se han visto noticias de cómo para escapar del operativo los conductores hacen hasta lo imposible, llegando incluso a atropellar a los inspectores municipales que sólo cumplen con su trabajo, el de intentar poner orden al caótico sistema de transportes de la ciudad de Lima.

Les comparto el testimonio de Milagros (extraída del diario El Comercio), inspectora de tránsito de la Gerencia de Transporte Urbano (GTU):

Milagros Zapata se hizo inspectora hace dos años. Tiene tres hijos, vive en Villa El Salvador y cree ser una mujer con temperamento. La primera vez que recibió un insulto le dolió tanto en el honor que se quitó el chaleco amarillo e increpó al cobrador de la unidad a la que había puesto una infracción. Desde esa primera agresión, vinieron muchas otras.

Milagros tiene un trabajo del que se siente orgullosa pero que, a la vez, la expone todos los días a circunstancias que no la dejan tranquila. Para llegar a su trabajo, en el Cercado, debe tomar el metro de Lima y luego un bus. Muchas veces, por la prisa y el tráfico, no tiene más opción que subir a un Chosicano, esa mismas unidad que, uniformada, debe sancionar y sacar de circulación cuando la ley se lo permite. “Tomo mi bus en la estación Grau y los veo recoger pasajeros donde quieren, parar donde quieren, pasarse la luz roja. Siento impotencia”, cuenta Milagros.

Hace tres meses, su hija de 18 años se volvió inspectora de transporte como ella. Y algo le remuerde la conciencia, porque Milagros sabe lo que es estar parada horas bajo el sol y tener que enfrentarse día a día a la informalidad en cuatro ruedas y a choferes que van con los dos pies en el acelerador. Hace pocas semanas, la joven tuvo una lesión en el brazo tras ser embestida por un chofer. El trabajo de su hija la pone nerviosa.

No se sabe cuántos vehículos piratas circulan en Lima, pero da la impresión de que en cualquier esquina de gran tránsito un inspector podría tener trabajo. En el 2015, se llevaron al depósito unos 4.000 vehículos; y entre enero y abril de este año, ya suman 8.611 unidades: el doble. La cifra da una idea de la fase en la que se encuentra el cáncer maligno que ataca a nuestro transporte.

http://elcomercio.pe/lima/transporte/mas-110-inspectores-fueron-agredidos-choferes-desde-2015-noticia-1903129

¿Y a ustedes? ¿Qué situaciones han tenido que soportar en nuestro sistema de transporte? ¿Qué opinan respecto del testimonio de Milagros? ¿Qué creen que se debería hacer?

3 comentarios:

  1. Primero que nada, no son ergonómicos y mucho menos funcionales!!! Siendo Lima, la capital del Perú, merece otro tipo de transporte, modern, suficiente, que responda a la demanda y necesidades de la población. Por qué el gobierno no invierte en eso!? Mejorar el servicio de transporte urbano no es un lujo, es una necesidades y cualquier peruano, lo sabe.

    Cada vez qué subía a uno, pensaba en que tal vez no volvería a pisar tierra firme.

    La contaminación qué provocan, no sólo polutiva, sino también auditiva! Sentía que iba a perder la razón por el exceso de ruido que provocan y encima lo hacen sin propósito alguno!

    Hay mucho camino que recorrer para mejorar el transporte, la pregunta es ¿hasta cuándo?

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  2. Primero que nada, no son ergonómicos y mucho menos funcionales!!! Siendo Lima, la capital del Perú, merece otro tipo de transporte, modern, suficiente, que responda a la demanda y necesidades de la población. Por qué el gobierno no invierte en eso!? Mejorar el servicio de transporte urbano no es un lujo, es una necesidades y cualquier peruano, lo sabe.

    Cada vez qué subía a uno, pensaba en que tal vez no volvería a pisar tierra firme.

    La contaminación qué provocan, no sólo polutiva, sino también auditiva! Sentía que iba a perder la razón por el exceso de ruido que provocan y encima lo hacen sin propósito alguno!

    Hay mucho camino que recorrer para mejorar el transporte, la pregunta es ¿hasta cuándo?

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  3. Cada vez que subo a una bajo de peso como 3 kg por tanto sudar, esa deshidratacion me hace mal porque llego a tomar agua como perro en el desierto a la universidad y finalmente llego tarde a mi clase. Ademas incomodo para la gente alta como yo entrar en esas combis

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